Hay dos anécdotas sobre Helvetica que llaman la atención.
1. Dos maneras de ver la tipografía.
Las opiniones de unos y otros respecto a esta familia de tipografías está muy polarizada. Diseñadores de antaño como Massimo Vignelli, como tantos grafistas de hoy día, tienen la helvetica en un altar. No hay nada que añadir, no hay nada que quitar. Helvetica es el súmmum de la comunicación, porque transmite sin interferencias lo que el texto quiere decir.
Además, es que queda tan bien...
La otra mitad de los entrevistados del documental resoplan cuando se les pide opinión. La fuente, dicen, es neutra. Como tal, no transmite nada. Helvetica es una elección por defecto, una apuesta segura, nutritiva pero sin sabor.
Dicen que si hablas y nadie se ofende es que no has dicho nada en absoluto, que si una fuente se puede emplear igual para anunciar Cocacola y a Wagner es que esa tipografía es un rollo y no aporta al mensaje que estás intentando comunicar.
Yo me quedo más con este segundo grupo. Dicen más tacos.

¿Pero qué mierda es esto? - Erik Spiekermann
3. La teoría de los 30 años.
Hay un momento concreto de la película que es muy clarificador. Uno de los jóvenes diseñadores gráficos entrevistados habla de sus referencias, de cómo los embalajes y carteles que veía de niño son los que han dado forma a su lenguaje visual.
Ahora compatibles con iOS 7
La teoría de los 30 años es la siguiente: el punto fuerte de diseño y de consumo en el mundo occidental está entre los 25 y los 35 años. Los treintañeros tienen más dinero que los adolescentes y se lo gastan en más chorradas que los cuarentones. Esto cuenta también para producción: con 30 años es más posible que estés en un trabajo de diseño decente que con 20, y más probable que estés experimentando más en diseño que con 40.
Así que hay un mercado en el que el segmento más grande y jugoso de compradores y el más activo de productores ronda los 30 años. ¿Y cuándo tuvo esta gente su infancia?
En los años 80.
Cuando todos esos treintañeros crezcan les seguirán los que tuvieron su infancia en los 90, luego en los 2000 y contando, en un refrito infinito con tres décadas de desfase.
El backstreet yonqui inventando la duckface.
Dios todopoderoso, ¿volverá el Club Megatrix?
1 comentario:
Yo no puedo tomarme en serio a los diseñadores por cosas como esta. Y sé que el trabajo es importante, y que influye de verdad, pero es que no puedo XD
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