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miércoles, 12 de febrero de 2014

Helvetica y los bucles en el tiempo

Helvetica es un documental dirigido por Gary Hustwit acerca de la segunda tipografía que más ves sobre la faz de la tierra. El filme lleva rondando mi lista de pendientes desde que se estrenó en 2007 para delicia de diseñadores y fans de la letra impresa. Este es el trailer:


Es un buen documental; Hustwit llama a las puertas de algunos de los diseñadores gráficos más importantes del último cuarto de siglo para que aporten historias, recuerdos o, al menos, un punto de vista. Es una forma muy eficaz de escuchar en poco tiempo a gigantes como Paula Scher o David Carson contar batallitas sobre el diseño de las últimas décadas.

Hay dos anécdotas sobre Helvetica que llaman la atención.


1. Dos maneras de ver la tipografía.

Las opiniones de unos y otros respecto a esta familia de tipografías está muy polarizada. Diseñadores de antaño como Massimo Vignelli, como tantos grafistas de hoy día, tienen la helvetica en un altar. No hay nada que añadir, no hay nada que quitar. Helvetica es el súmmum de la comunicación, porque transmite sin interferencias lo que el texto quiere decir.

Además, es que queda tan bien...

La otra mitad de los entrevistados del documental resoplan cuando se les pide opinión. La fuente, dicen, es neutra. Como tal, no transmite nada. Helvetica es una elección por defecto, una apuesta segura, nutritiva pero sin sabor.

Dicen que si hablas y nadie se ofende es que no has dicho nada en absoluto, que si una fuente se puede emplear igual para anunciar Cocacola y a Wagner es que esa tipografía es un rollo y no aporta al mensaje que estás intentando comunicar.

Yo me quedo más con este segundo grupo. Dicen más tacos.

¿Pero qué mierda es esto? - Erik Spiekermann



3. La teoría de los 30 años.

Hay un momento concreto de la película que es muy clarificador. Uno de los jóvenes diseñadores gráficos entrevistados habla de sus referencias, de cómo los embalajes y carteles que veía de niño son los que han dado forma a su lenguaje visual.

Ahora compatibles con iOS 7

Este detalle trae de vuelta a una tendencia estilística muy evidente que ha tenido lugar en los últimos cinco o seis años. Parece que estamos, poco a poco, saliendo de un revival estético de los 80 en películas, diseño gráfico, moda, música... ¿qué nos espera ahora? Posiblemente un revival de los 90.

La teoría de los 30 años es la siguiente: el punto fuerte de diseño y de consumo en el mundo occidental está entre los 25 y los 35 años. Los treintañeros tienen más dinero que los adolescentes y se lo gastan en más chorradas que los cuarentones. Esto cuenta también para producción: con 30 años es más posible que estés en un trabajo de diseño decente que con 20, y más probable que estés experimentando más en diseño que con 40.

Así que hay un mercado en el que el segmento más grande y jugoso de compradores y el más activo de productores ronda los 30 años. ¿Y cuándo tuvo esta gente su infancia?

En los años 80.

Cuando todos esos treintañeros crezcan les seguirán los que tuvieron su infancia en los 90, luego en los 2000 y contando, en un refrito infinito con tres décadas de desfase.

El backstreet yonqui inventando la duckface.

La única pregunta es, ¿volverán los petos? ¿volverá el Street Fighter II?

Dios todopoderoso, ¿volverá el Club Megatrix?

martes, 1 de noviembre de 2011

Quem, quem.

Gensanta, para dos meses desde que puse nada aquí. Han pasado un montón de cosas desde la última entrada: La Calle es Tuya se ha establecido como empresa (¡y empieza a recibir becarios!), yo he publicado mi primer libro como ingeniero del papel (que resulta que está en Amazon), he hecho micro visitas a Granada y Madrid para volver a ver a gente a la que tenía muy perdida de vista...

...y en general mucho trabajo, mucho desarrollo vital, y muchas mandangas que no voy a describir aquí porque sería un rollo.



Feliz mes de noviembre y hasta la próxima entrada.

viernes, 15 de julio de 2011

Creatividad profesional en 50 tuits.



The 50 es una colección de consejos cortos (twitteables, presumen) para cualquiera con ánimo de dedicarse a la creatividad de forma profesional. La lista comenzó como un artículo de Jamie Wieck en su blog personal, pero la respuesta y difusión masiva que encontró le ha llevado a publicarlo con un dominio propio, asignarle un hashtag en twitter y prometer una lista expandida con otros 50 consejos.

Estos son algunos de los que más me han gustado:

Se necesita más energía para empezar que para pararse. Esto es cierto en física, en el trabajo y en la idea en la que intentas trabajar.

Para entrar en el mercado sólo necesitas tres cosas: buenos trabajos, energía y una personalidad agradable. Muchos olvidan el último punto.

Los clientes, posibles jefes y clientes en potencia se ven más atraídos por cartas con la dirección escrita a mano. El toque personal llega lejos.

Los clientes te buscan gracias a trabajos autoencargados. Irónicamente, las empresas se entusiasman con ideas sin problemas de empresa.

No tienes nada que ganar si te guardas tus ideas; pueden parecerte valiosas, pero cuanto más las compartas, más ideas tendrás.

El resto están, en su inglés original, en este enlace. ¡Feliz fin de semana!

viernes, 8 de julio de 2011

Cómo robar como un artista.

Después de publicar las tres secciones de la traducción al castellano de "How to steal like an artist (and 9 other things nobody told me)" y de ver lo largas que son he decidido publicar esta entrada-resumen para facilitar un poco la lectura.

Para abrir boca, aquí tenéis el resumen en la imagen original de Austin:


La primera parte, 1. Roba como un artista, está aquí.

La segunda, con los puntos del 2 al 6, está aquí.

La tercera, con los puntos del 7 al 10 está aquí.

Espero que esto os sirva para leer las secciones con comodidad o compartirlo con quien penséis que puede interesarle; a mí, al menos, me ha encantado traducirlo. Gracias a todos.

martes, 5 de julio de 2011

Cómo robar como un artista (y otras cosas que nadie me contó). Parte III

Introducción:

Esta entrada es la tercera y última entrega de la traducción de "How to steal like an artist (and 9 other things nobody told me)" que publicó en su blog Austin Kleon hace un par de meses. Podeis encontrar la primera parte con una presentación algo más completa en este enlace, y la segunda parte en este otro.



7. La geografía ya no nos ata

7. La geografía ya no nos ata.

Estoy feliz de estar vivo hoy en día.


Crecí en mitad de un campo de maíz al sur de Ohio. Cuando era un crío todo lo que quería era salir con artistas. Todo lo que quería era salir echando leches del sur de Ohio e irme a un sitio donde pasara algo.

Ahora vivo en Austin, Texas. Es un sitio chulo. Hay mules de artistas y creativos por todas partes.

¿pero sabes qué? Cerca del 90% de mis mentores y colegas no viven en Austin, Texas. Viven en internet.

Lo que significa que la mayor parte de mis conversaciones, disquisiciones y colegueos relacionados con el arte son online.

En lugar de una corriente artística geográfica tengo amigos en Twitter y Google Reader.

Es rara, la vida.

8. Sé amable (el mundo es un pueblo chico).

8. Sé amable (el mundo es un pueblo chico).

Esta es corta. Sólo estoy aquí por una razón, estoy aquí para hacer amigos.

Aquí para hacer amigos

Kurt Vonnegut lo dijo mejor que yo: Sólo hay una norma que sepa: joder, tienes que ser amable.

Y la regla de oro es aún más dorada en un mundo hiperconectado.

Una lección importante: si hablas sobre alguien en internet se enterarán. Todo el mundo tiene una alerta de Google con su nombre.

¿Cómo acabas con tus enemigos en internet? Ignorándolos.

¿Cómo hacer amigos? Diciendo cosas buenas sobre ellos.

9. Sé aburrido (es la única forma de terminar el trabajo).

9. Sé aburrido (es la única forma de terminar el trabajo).

Como decía Flaubert, "sé constante y ordenado en tu vida para poder ser violento y original en tu obra".

Soy un tío aburrido con un trabajo de 9 a 5, que vive en un barrio tranquilo con su esposa y su perro.

Esa imagen romántica del artista bohemio drogándose, yendo de un lado a otro y acostándose con todo el mundo está quemada. Es para superhombres y gente que quiere morir joven.

Quiero decir: hacer arte requiere un montón de energía, y no la vas a tener si la quemas por el camino.

Algunas cosas que me me sirven a mí:

Cuídate.
Desayuna bien, haz unas flexiones, duerme lo suficiente. ¿Recuerdas lo que decía de que el buen arte sale del cuerpo?

No te endeudes.
Vive barato, recorta costes. Quitarte ataduras financieras te las quita en tu arte.

Ten un trabajo y mantenlo.
Un trabajo de diario te mantiene, te ofrece una conexión con el mundo y una rutina. La ley de Parkinson: el trabajo se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible. Trabajo de 9 a 5 y produzco tantas obras como cuando estaba a media jornada.

Búscate un calendario (y un registro).
Necesitas tablas sobre lo que va a pasar, y necesitas tablas sobre lo que ha pasado.

El arte tiene mucho que ver con ir acumulando a lo largo del tiempo. Escribe una página un día y estarás igual, pero haz eso mismo durante un año y tendrás una gran novela.

Los calendarios te ayudan a planificar tu trabajo. Este es el que usé para mi libro:


Un calendario te da metas concretas, te mantiene centrado, y te permite el gusto de ir tachando tareas y llenando cuadros.

Para cualquier meta que te marques: búscate un calendario. Parte la tarea en trozos pequeños. Conviértelo en un juego.


Para cosas que han pasado sugiero un registro. No es un diario normal, es un cuaderno en el que apuntas las cosas que has hecho cada día. Te sorprenderías de lo útil que es tener un registro diario así, especialmente tras unos años.

Cuida con quién te casas.

Es la decisión más importante que harás jamás.

Y por casarte no sólo me refiero a compartir tu vida. También es con quién trabajas, quiénes son tus amigos, de quién te rodeas.

10. La creatividad es reducción.

10. La creatividad es reducción.

A menudo lo que hace interesante una obra es lo que el artista decide dejar sin poner. Es lo que no se muestra frente a lo que sí.

En estos tiempos de sobrecarga informativa destacan son los que saben qué dejar de lado y concentrarse en lo importante.

Dedicarte a algo significa dejar de hacer otras cosas.

Lo que te hace interesante no es sólo lo que has vivido, también lo que no.

Lo mismo es cierto en el arte: tienes que aceptar tus limitaciones y seguir avanzando.

La creatividad no es sólo lo que decidimos poner. También es lo que decidimos dejar, u ocultar.

Creo que eso es todo.

Muchas gracias.


Gracias a Austin Kleon por el permiso para traducir y reproducir su artículo. A continuación Diario Carbonara volverá a su programación habitual de publicar de pascuas a ramos. Feliz semana y hasta la próxima entrada.

jueves, 16 de junio de 2011

Cómo robar como un artista (y otras cosas que nadie me contó). Parte II

Introducción:

Esta entrada es la segunda entrega de la traducción de "How to steal like an artist (and 9 other things nobody told me)" que publicó en su blog Austin Kleon hace un par de meses. Podeis encontrar la primera parte con una presentación algo más completa en este enlace.


2. No esperes a saber quién eres para hacer algo.


2. No esperes a saber quién eres para hacer algo.

El año pasado había un vídeo por internet con Rainn Wilson, el tío que hace de Dwight en The Office. Hablaba del bloqueo creativo y dijo algo que me chirrió en el oído, porque creo que es una excusa que emplea mucha gente para no crear cosas nuevas: Si no sabes quién eres, cómo eres o en qué crees es casi imposible ser creativo.

Si me esperara a saber "quién soy" o "cómo soy" antes de empezar a "ser creativo"… en fin, seguiría sentado intentando encontrarme a mí mismo en lugar de hacer cosas. Según mi experiencia, es el acto de crear algo lo que nos hace descubrir quién somos.


Crea algo = Conócete.

Ya estás listo. Comienza a inventar.

Quizá te asuste, es normal.

Hay un hecho muy real que asola a la gente formada. Se llama "síndrome del impostor". La definición clínica es "un fenómeno psicológico en el que una persona es incapaz e interiorizar sus logros". Significa que te sientes un estafador, que sólo estás fingiendo y que en realidad no tienes ni idea de qué estás haciendo.

¿Sabes qué?

Nadie lo sabe. No tenía ni idea de qué hacía cuando empecé a emborronar columnas en los periódicos. Sólo sabía que me sentaba bien. No parecía trabajo, era como jugar.

Pregunta a cualquier artista de verdad y te dirán la verdad: no saben de dónde sale lo bueno. Simplemente llegan y hacen lo suyo. Cada día.

¿Has oído hablar de la dramaturgia? Es un término sociológico bonito para algo que dijo este tío en Inglaterra hará unos 400 años:

El mundo es un escenario,Y todos los hombres y muejeres, meros actores;Tienen sus salidas y sus entradas;Y un hombre de su tiempo interpreta muchos papeles.

O, en otras palabras:

Finge hasta que te salga.

Me encanta esta frase. Hay dos formas de interpretarla: "finge hasta que te salga", como si fingieras tener éxito hasta que todo el mundo te vea como quieres, o finge que sabes hacer algo hasta que lo hagas de verdad. Me encanta la idea.




También me encanta el libro Just Kids de Patti Smith. Me encanta porque es la historia de dos amigos que se van a Nueva York y aprendieron a ser artistas. ¿Sabes cómo? Haciéndose pasar por artistas. Te estropearé el libro describiéndote mi escena favorita, el punto de inflexión del libro: Patti Smith y su amigo Robert Mapplethorpe se visten como zíngaros y se van a Washington Square, donde pasea todo el mundo, y una pareja de ancianos los mira de arriba a abajo, y la señora dice a su marido, "sácales una foto, se creen artistas". "Bah, déjalo", responde él, "sólo son críos".

A lo que me refiero es: todo el mundo es un escenario. Necesitas una escena, necesitas un vestuario y necesitas un guión. La escena es tu lugar de trabajo. Un estudio, un escritorio o un cuaderno. El vestuario es tu atuendo, tus pantalones de pintar, tus chanclas de escribir o ese sombrero raro que te da ideas. El guión es el tiempo. Una hora por aquí, otra por allá. El guión de una obra es sólo la medida de los tiempos en que ocurre todo.

Finge hasta que te salga.

Escribe el libro que te gustaría leer.

3. Escribe el libro que te gustaría leer.

Una historia rápida:

Parque Jurásico se estrenó el día de mi décimo cumpleaños. Me encantaba. Estaba medio obsesionado con ella. En fin, ¿qué chaval de 10 años no lo haría? En cuanto salí de la sala de aquel cine de pueblo me moría por una segunda parte.

Me senté al día siguiente en nuestro antiguo PC de pantalla verde y escribí una secuela. En mi versión, el hijo del guarda al que se comían los velociraptores volvía a la isla con la nieta del creador del parque. Uno quería destruir lo que quedaba del mismo, la otra salvarlo. Por supuesto se enamoraban y corrían aventuras.

Entonces no lo sabía, pero estaba escribiendo lo que ahora viene a llamarse "fan fiction", historias ficticias basadas en personajes existentes.

Ahí estaba yo, a mis diez años, guardando mi historia en el disco duro.

Al cabo de unos años salió Parque Jurásico 2.

Y era una mierda.

La secuela siempre lo es, comparada con la que tenemos en la cabeza.

Escribe sobre lo que sabes te gusta.

Todo joven escritor se pregunta: ¿sobre qué escribo?
Y la respuesta más manida es: escribe sobre lo que sabes.

Este consejo siempre da pie a historias horribles en las que no pasa nada interesante.

El mejor consejo no es escribir sobre lo que sabes, es hacerlo sobre lo que amas.

Escribe la historia que más te gustaría.
Hacemos arte porque nos gusta el arte.

Toda la ficción, en realidad, es "fan fiction".

La mejor forma de dar con la obra que deberías hacer es pensar en la obra que te gustaría ver y nadie está creando, y entonces hacerla.

Pinta el arte que te gustaría ver, compon la música que te gustaría oír, escribe el libro que te leerías.


Usa las manos.

4. Usa las manos.

Mi dibujante favorita, Lynda Barry, suele decir: "¡En la era digital, no dejes de usar los dígitos! Tus manos son tus herramientas digitales".

Cuando estaba en talleres de escritura creativa en la facultad todos los manuscritos tenían que estar en Times New Roman a doble espacio. Todo lo que escribía era malísimo. Hasta que no empecé a escribir a mano no se me hizo divertido y empecé a mejorar.

Cuanto más me aparto del ordenador mejores ideas tengo. Microsoft Word es mi enemigo. Lo uso siempre en el trabajo, así que intento apartarme de él durante el resto de mi vida.

Creo que cuanto más haces de escribir un proceso físico mejor está. Puedes sentir la tinta en el papel, puedes poner tus escritos sobre la mesa y ordenarlos. Puedes tenerlo todo a la vista.

Hay quien me pregunta por qué no saco una aplicación para enmascarar periódicos en iPhone o iPad, y les digo que hay magia en la sensación del papel impreso en la mano y las palabras desapareciendo al paso del rotulador. Hay muchos sentidos inmersos; hasta el olor de la tinta aporta a la experiencia.




El arte que sale sólo de la cabeza no es bueno. Mira a cualquier buen músico y verás a qué me refiero.

Cuando estoy haciendo mis poemas no parece trabajo, parece un juego.

Así que mi consejo es encontrar una forma de poner tu cuerpo en tu obra. Pinta en las paredes, ponte de pie mientras trabajas, pon las cosas sobre la mesa.

Usa las manos.

5. Los proyectos personales y los hobbies son importantes.

5. Los proyectos personales y los hobbies son importantes.

Hablando de juegos. Algo que he aprendido en mi breve experiencia artística: son los proyectos personales los que molan.

Con personales quiero decir esas cosas que creías que eran sólo "trastear". Que son sólo un juego. Eso es lo que vale la pena, ahí tiene lugar la magia.

Los poemas pintados eran un proyecto personal. Si me hubiera centrado en mi meta de escribir relados cortos, si no me hubiera tomado el margen para experimentar, no estaría donde estoy ahora mismo.



También es importante tener un hobby. Algo que es sólo por ti. La música es el mío (ahí estoy en una tienda de guitarras).

Mi arte está a la vista del mundo, la música es para mí y mis amigos. Nos juntamos cada domingo y tocamos unas horas. Es maravilloso.

Así que la lección es: date tiempo para trastear. Ten un hobby. Es bueno para ti, y nunca sabes dónde te puede llevar…


El Secreto: haz buenos trabajos, y ponlos a la vista de la gente.

6. El Secreto: haz buenos trabajos, y ponlos a la vista de la gente.

Me llegan un montón de emails de jóvenes artistas que me preguntan cómo dar con su público. "¿Cómo me hago descubrir?".

Les comprendo. Fue un poco desolador cuando dejé la facultad. Mi clase era un lugar estupendo, aunque artificial: tu profesor cobra por prestarle atención a tus ideas, y tus compañeros pagan por hacerlo.

Jamás tendrás a un público tan cautivo.

Al poco tiempo aprendes que a la mayor parte del mundo no tiene por qué importarle qué pienses. Suena duro, pero es cierto. Como decía Steven Pressfield: la gente no es malvada o cruel, sólo está ocupada.

Si hubiera una fórmula secreta para conseguir un público, obtener seguidores, te la daría. Pero sólo hay una, y no tan secreta, que conozco: Haz buenos trabajos y ponlos a la vista de la gente.

Un proceso en dos pasos.

El primero, "haz buenos trabajos", es increíblemente difícil. No hay atajos. Haz cosas todos los días. Equivócate. Mejora.

El segundo, "ponlos a la vista de la gente", era bastante difícil hasta hará 10 años. Ahora es sencillísimo: "súbelo a internet".

Cuando le digo esto a alguien me pregunta, "¿cuál es el secreto de internet?"

Paso 1: maravíllate con algo. Paso 2: invita a otros a maravillarse contigo.

Deberías fijarte en cosas en las que nadie se está fijando. Si todo el mundo está pensando en manzanas, dedícate a las naranjas.

Una de las cosas que he aprendido como artista es que cuanto más compartes tu pasión más gente disfruta de tu arte.

Los artistas no son magos, no tienen problema en enseñarte sus secretos.




Aunque no te lo creas me inspira mucho gente como Bob Ross o Martha Stewart. Bob Ross enseñaba a pintar a la gente. Regalaba sus secretos. Martha Stewart te enseña a tener una casa y una vida alucinantes. Regala sus secretos.

A la gente le encanta que le regales tus secretos y, a veces, si eres listo, te recompensan comprando las cosas que vendes.

Cuando abres tus métodos e invitas a los demás a participar, aprendes. He aprendido mucho de los que envían poemas a la página de Newspaper Blackout. También encuentro mucho que robar. Me beneficia tanto como a ellos.

Mi consejo: aprende a picar código. Aprende cómo hacerte una web, un blog, un twitter, esas cosas. Encuentra gente en internet a la que le gusten las mismas cosas que hacer y conecta con ellas. Comparte con ellas.

Eso es todo por ahora. Pronto la tercera y última parte. Hasta entonces.

domingo, 12 de junio de 2011

Cómo robar como un artista (y otras cosas que nadie me contó). Parte I

Introducción:

Esta entrada es la primera entrega de la traducción de "How to steal like an artist (and 9 other things nobody told me)" que publicó en su blog Austin Kleon hace un par de meses. Austin es escritor, conferenciante, poeta, ilustrador, diseñador web y mente inquieta en general. Ha obtenido cierta fama con su serie "Newspaper Blackout" en el que forma poemas enmascarando páginas de periódico y dejando a la vista sólo algunas palabras sueltas.


El post que os traduzco aquí forma parte de las lecturas que voy encontrando de un tiempo a esta parte, textos motivantes de autores que hacen fortuna a base de dar ánimos a sus lectores. "How to steal like an artist" tiene mucho que ver con cómo intento tomarme mi vida y mi trabajo, y he decidido traducirlo y compartirlo aquí para vuestro disfrute. Como el original es bastante largo y el texto se crece en español he decidido cortarlo en secciones para su cómoda lectura; iré publicando los diferentes fragmentos a lo largo de la semana. Espero que os guste.



Nota: esta es una versión ligeramente editada de una charla que di el 29 de marzo en el Broome Community College en Binghampton, Nueva York. Es una lista de 10 cosas que me habría gustado saber cuando estaba en la facultad.


Todos los consejos son autobiográficos (aunque va por casos).

Una de mis teorías sostiene que cuando alguien te da un consejo en realidad se hablan a sí mismos en el pasado. En este texto le estoy hablando a mi yo anterior.

Va por casos.


1. Roba como un artista.

A todo artista se le hace la misma pregunta, "¿de dónde sacas las ideas?"
El artista sincero responde, "las robo".

1. descubre qué vale la pena robar - 2. pasa a lo siguiente

Dibujé esta tira hace unos años. Tiene dos viñetas. Descubre qué vale la pena robar. Pasa a lo siguiente.

Eso es más o menos todo.

Esto es lo que entiende un artista. Es una frase de tres palabras que me llena de esperanza cada vez que la leo:

NADA ES ORIGINAL.

Lo pone ahí en la Biblia. Eclesiastés:

"Lo que ha sido es lo que será, Lo que se hizo es lo que se hará, Y no hay nada nuevo bajo el sol."

Toda nueva idea es sólo la unión y mezcla de ideas anteriores.


Aquí va un truco que te enseñan en la escuela de arte. Dibuja dos paralelas en un papel:


¿Cuántas líneas hay? Está la primera, está la segunda, pero hay una línea en negativo que pasa entre ellas, ¿se ve?

1+1=3


Hablando de líneas, este es un buen ejemplo de lo que digo: la genética. Tienes una madre, tienes un padre. Tienes rasgos de ambos, pero la suma de estos es mayor que sus partes. Eres una mezcla de tu madre, de tu padre y de todos tus ancestros.

La genealogía de las ideas

No puedes elegir a tu familia, pero puedes elegir a tus profesores, a tus amigos, puedes elegir la música que escuchas, los libros que lees o las películas que ves.


Jay Z habla sobre ello en su libro, Decoded:

Éramos críos sin padres… así que encontramos a nuestros padres en el asfalto, en las calles y en la historia y, de algún modo, aquello fue un don. Pudimos elegir los ancestros que inspirarían el mundo que íbamos a construirnos. Nuestros padres no estaban, a menudo porque habían huído, pero de sus viejos discos creamos algo nuevo.

Tú eres, de hecho, el compendio de las cosas que has dejado entrar en tu vida. Eres la suma de tus influencias. Goethe decía, "nos visten y dan forma las cosas que amamos".

El artista es un recolector.

El artista es un recolector. No un acumulador, ojo, hay una diferencia: el acumulador recoge indiscriminadamente, el artista selecciona. Sólo recoge cosas que ama de verdad.

Hay una teoría económica que dice que si sumas los sueldos de tus cinco mejores amigos y haces la media el resultado se acercará bastante a tu propio sueldo.

Creo que lo mismo se aplica a las ideas. Serás tan bueno como las cosas de las que te rodees.

Basura dentro, basura fuera.

Mi madre me decía, "Basura dentro, basura fuera."

Solía ponerme de los nervios, pero ahora sé a qué se refería.

Tu trabajo es recopilar ideas. La mejor forma de hacerlo es leer. Leer, leer, leer, leer. Lee los periódicos. Lee el informe del tiempo. Lee las señales de tráfico y las caras de los extraños. Cuanto más leas más puedes elegir qué te sirve de influencia.


Busca a un escritor que te encante de verdad. Encuentra todo lo que han escrito, luego descubre qué han leído, y léetelo todo. Ve subiendo por el árbol genealógico de tus escritores.

Roba cosas, guárdalas para después. Lleva un cuaderno, escribe en tus libros. Arranca cosas de las revistas y pégalas en tu diario.

Roba como un artista.

Fin de la primera parte. Feliz domingo a todos y hasta la próxima entrada.

viernes, 2 de abril de 2010

Betting Things Done

Hay cierto debate abierto con el tema de la productividad, con montones de expertos vendiendo libros "aprovecha tu tiempo", "sé más productivo", ¡es magnífico! A este paso con trabajar 4 horas a la semana tendremos un sueldo de ejecutivo, un loft en Manhattan y un Monet en la pared.

No tengo nada en contra de aprovechar el tiempo al máximo al trabajar. Dejarnos sitio para hacer lo que nos venga en gana es siempre un objetivo loable, pero mucho ojo. "Trabajar bien para vivir mejor" no es sólo cuestión de listas y de gestionar las horas. Especialmente en las disciplinas con un componente creativo, que no se reducen al procesamiento y la repetición de mecanismos, a menudo estamos ante un mar de soluciones posibles. Vamos buscando la buena, pero hay miles, qué digo miles, ¡millones! de respuestas "que sirven". Unas son mejores, otras peores, muchas sólo son distintas. Y muchísimas cosas que se construyen ni siquiera "sirven": no solucionan un problema ni responden a pregunta alguna.

Son ideas a fondo perdido, bocetos de sueños o de desvaríos. Si un diseñador dibuja erizos mientras piensa en una marca, ¿está perdiendo el tiempo? Si un arquitecto necesita darse un paseo porque está embotado, ¿malgasta sus horas?. Haré otra pregunta, esta es mía.

¿es que somos imbéciles?

Nunca se deja de aprender. Si el ojo busca, si la cabeza busca, encontrará algo nuevo en todas partes, en todos los momentos. ¿Vamos a penalizar todo el tiempo que no es manifiestamente productivo? ¿Cómo se supone que vamos a llegar a la idea si se nos niega el camino? Me vienen dos citas, aunque la memoria me falle, son más o menos esto:

"Sí, yo te pago porque me hagas un logo, pero tú en tener la idea qué tardas ¿20 segundos? ¿por qué tengo que pagarte el trabajo de varias horas? ¿me tomas por idiota?"

"Ya, los filósofos de Efebia se pasan mucho tiempo en bañeras, pensando en estupideces pero ¿sabes qué? Un día dicen algo como "pues si colocamos pesos así y asá y empleando el principio de la palanca podríamos lanzar rocas enormes a un kilómetro de distancia" o "pues un espejo curvo sería una demostración magnífica de la concentración de luz, y nos permitiría quemar naves invasoras sólo con el sol". Así que les pagamos los baños con mucho gusto."

Una es de Clients from Hell, la otra es de Dioses Menores, ninguna es literal.

El quid de la cuestión es, ¿qué valor tiene el experimento? ¿qué valor tiene el arte? ¿qué valor tiene el "hacer algo para ver si se puede hacer"? ¡No tenemos la menor idea! Hay mil expresiones artísticas clónicas, hijas de modas y que pueden no valer nada, pero entonces un joven aspirante ve en todas ellas algo que le lleva a crear algo que es nuevo de verdad, y que maravilla a millones. De entre la marea de páginas web con fotos de gente sonriente y botones glossy surge un diseño que funciona, que es agradable y que no se había intentado antes, quizá porque no se había pensando en intentarlo. De todas esas apuestas, de esas estupideces (a menudo) o genialidades (más raramente) sale el avance.

Hay que intentar, hay que probar, hay que fracasar estrepitosamente y hay que volver a intentarlo. No hacerlo es estar muerto, o esperar a que la muerte llegue. Hasta la próxima entrada.

jueves, 25 de septiembre de 2008

(10+2)x5


Hay un verbo particular que encuentro a menudo puesto en inglés, pero que apenas veo en español: Procrastinar, una forma elegante de decir "perder el tiempo". Supongo que eso vendría a significar que, o bien los anglohablantes se toman más en serio el tiempo que pierden paseando la red, o les da vergüenza admitir que ese "shameful love for procrastination" es una falta de ganas que les lastra. Nosotros tenemos una expresión mucho menos poética para la procrastinación: uno no procrastina, le pesan los huevos.

No voy a entrar en el monólogo de Pérez-Reverte de las mil acepciones de los Cojones en el castellano, voy a hacer una confesión. A mí también me pesan. Veo mil chorradas en la red, la mayor parte de ellas con apenas un impacto visible en mi vida y que sirven, en el mejor de los casos, como tema chorra de conversación. A cambio de ser un tipo tan al día de los últimos inventos en Hong Kong y la actualidad tipográfica de Ceilán, mi tiempo útil de trabajo tiende a 0 en una tarde de intertonteo. Por eso me ha llamado la atención el método de trabajo que he encontrado en 43 Folders, una web a la que le debo un vistazo más profundo: el (10+2)x5, me explico.

Tenemos una lista de cosas por hacer, si no la tenemos, apuntamos las cosas que tenemos por hacer y no tenemos ganas de empezar (una montaña de papeles/CDs/ropa sin doblar puede ser muy descorazonadora) hasta hacernos una lista breve pero apañada. Cogemos la primera tarea y ¡ding! ponemos el reloj a 10 minutos; cuando pasen, ¡alto! dos minutos para rascarte, ver fotos o prepararte un colacao, ¡ding! otros 10 minutos que van a ser para la siguiente tarea de la lista, da igual que no hayas terminado la anterior, ya volverás a ella.


Si sigues así durante una hora más o menos, habrás empleado 50 minutos en hacer cosas de utilidad y 10 en que el proceso no se te hiciera cuesta arriba. ¿que terminas algo antes de los 10 minutos? disfruta de tu descanso de 2, y para alante. No te saltes los descansos, pero tampoco los alargues.

Tengo en mente probar esto durante un tiempo, especialmente ahora que al no tener horario de clases para ordenarme un poco las ideas tengo que establecer mis propios horarios. a ver qué tal sale.

domingo, 27 de julio de 2008

Inspiración

Este es Randy Pausch. No sabía ni que existía hace unas horas, pero ahora va camino de convertirse en uno de mis ídolos.

Randy Pausch daba clases sobre creación de mundos virtuales, campo en el que ha sido un pionero, y ha sentado bases para que detrás de él venga mucha más gente con nuevas ideas que aplicar a la realidad virtual.

A Randy Pausch le diagnosticaron un cáncer terminal el agosto pasado; cuando llegó septiembre montó una inmensa conferencia donde impartió su última clase. Un discurso de una hora y cuarto, según el programa, sobre cómo alcanzar tus sueños de infancia y cómo ayudar a otros a que también alcancen los suyos.

Randy Pausch murió el viernes comido por el cáncer. La conferencia original en inglés la tenéis aquí, aparte yo os pongo una versión subtitulada al español. Las presentaciones al principio se hacen largas, pero vale la pena esperar; por decirlo en corto: es el mejor vídeo que he visto en la red, nunca.



Disfrutad.